El desperdicio de comida es un lujo que ya nadie debería darse. Al día de hoy, las repercusiones ambientales, sociales y hasta éticas de dicha práctica rebasan las capacidades del planeta. Hoy te cuento de algunas prácticas de aprovechamiento de alimentos que podrían servirte para darle una segunda vida a tus sobrantes.
El aprovechamiento de alimentos se vuelve cada vez más común en todo el mundo y no es para menos. Esta práctica culinaria tiene como base una idea simple: no tirar comida que aún puede usarse. Esto se logra al aprovechar sobras y mermas que quedan en casa o en restaurantes después de cada servicio. Aunque no lo creas, es más fácil de lograr de lo que suena.

El trash cooking parte del uso completo del animal, una práctica común antes de que el desperdicio se normalizara en la cocina cotidiana.
¿Sabías que diario se tira un tercio de toda la comida del mundo?
En México (y en todo el mundo), se desperdicia al día un tercio de todos los alimentos producidos y que llegan a la mesa. Con lo grave que suena, así es: un tercio.
De acuerdo con el reporte anual de desperdicio de alimentos de la ONU del 2024, en muestro país se tiran a la basura anualmente 13.4 millones de toneladas de comida. A su vez, esto resulta en una pérdida económica de 100 mil millones de pesos.
Cifras del gobierno de México aseguran que esos alimentos desperdiciados podrían alimentar durante semanas a los 7.4 millones de personas que padecen de pobreza extrema y carencia alimentaria.
No obstante, hasta las noticias más desalentadoras tienen una cara de esperanza. Y esa es la que nos interesa hoy.
¿Cómo el desperdicio de alimentos puede volverse un hábito?
Recuerda que esta práctica no consiste solo en recalentar lo que sobró. Aprovechar las mermas útiles de tus alimentos implica darles un nuevo uso, bien pensado y que puede sorprenderte con su sabor.
Para esto puedes utilizar restos de carnes asadas, arroz cocido, verduras, además de partes menos habituales, como vísceras de pescado, hígados, médula, pieles de frutas, cáscaras de papa y recortes vegetales. Bien tratados, estos ingredientes pueden convertirse en caldos, rellenos, salsas o platos completos.

Evita desperdiciar alimentos. Usa todas tus verduras.
Solo como referencia debes saber que, por ejemplo, el 15 % de los alimentos preparados en restaurantes termina en la basura. En dichos establecimientos, tener políticas claras para reducir pérdidas les beneficia económicamente, así como en temas de organización de la cocina.
En la alta cocina, este enfoque responsable ha tenido exponentes como el chef Ferran Adrià, quien durante más de cuatro décadas en el restaurante El Bulli, en Roses, España, se encargó de darle vida a platillos innovadores en los que el aprovechamiento en su totalidad de los ingredientes fue algo que el mundo empezó a ver con ojos de una curiosidad renovada.

El chef Ángel León, del restaurante Aponiente, con sus platos de aprovechamiento del mar.
A su vez, el chef Ángel León convirtió todo esto en no solo una serie de buenas prácticas, sino en el manifiesto fundador de su restaurante Aponiente, en Cádiz, España. Ahí, el mar es quien reina sobre la mesa.
Así que si vas a comer con ellos te darás cuenta que los productos de mar, desde algas, placton, peces, mariscos y especies nada comunes, se aprovechan al 100% y se sirven de maneras ingeniosas, sin perder sabor ni lo esencial del concepto.

Más que una tendencia, el trash cooking recupera técnicas domésticas basadas en necesidad, ahorro y conocimiento del ingrediente.
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Así puedes aplicarlo en tu casa
Sabemos que cada cocina es un mundo. Sin embargo, algunos de los ingredientes más comunes que puedes usar a tu favor, antes de desecharlos, son los siguientes:
Verduras
Las verduras son la base de esta tendencia, porque permiten múltiples preparaciones y un aprovechamiento casi total en casa. Por ejemplo, las cáscaras de papa, zanahoria o betabel pueden freírse, hornearse o secarse.
De esta manera consigues una botana o guarnición sana y deliciosa, que todos amarán. También reduces tu basura orgánica diaria y amplías el menú con opciones y sabores diferentes.
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Cítricos
Las cáscaras de cítricos también ofrecen valor culinario cuando se usan en distintas recetas. Su ralladura aporta aroma natural a sales, salsas y postres, sin necesidad de productos adicionales. Así, un ingrediente común se transforma en un recurso funcional dentro de la cocina.
Sabores clásicos que vuelven a la mesa
Las vísceras han formado parte de la cocina tradicional durante generaciones, especialmente en las casas de las abuelas. Hoy, retomarlas permite rescatar sabores conocidos y comprender mejor el valor del aprovechamiento total de un animal, en caso de que lo compres completo para su consumo en tu hogar.
Los taquitos de tripa, de hígado encebollado o de sesos que amas comer en la calle, podrían totalmente reproducirse en tu mesa de casa. Que lo hagas no solo será delicioso y económico, sino también muy considerado con el planeta. ¿Te imaginas?
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Más ahorro y hasta mejor sabor

Desperdicio de alimentos que resulta en platillos deliciosos.
Cocinar con restos de comidas anteriores abre la puerta a nuevas ideas. Lejos de ser un obstáculo, trabajar con lo que ya existe permite probar combinaciones distintas y tomar decisiones más prácticas cada día.
También considera que cuando la comida ya preparada descansa, los sabores se mezclan mejor y se vuelven más consistentes. Por eso, muchos platillos saben mejor al día siguiente y funcionan como base para nuevas recetas. El tiempo no daña la preparación; al contrario, refuerza el sabor de los caldos, salsas y guisos.
No se diga más. Manos a la obra con las acciones a pequeña escala que se te ocurran para evitar el desperdicio de alimentos. Todas cuentan. Al final, de lo que se trata es de cuidar nuestros recursos, el planeta y a nosotros mismos. ¡Qué bueno que se pueda hacer desde una cocina!
Mi meta: es viajar por el mundo entrevistando a diferentes personalidades desde distintos ámbitos y conocer nuevas culturas.













