Se calcula que el ser humano aprovecha más de 50 mil especies silvestres para su vida diaria. Entre la alimentación, la elaboración de medicinas, la obtención de materiales y la producción de energía, usamos más especies de nuestro entorno de las que te imaginas. La forma de cómo recolectar estos insumos es muy importante para cuidarlos y darles continuidad. Hoy te damos ideas para ello.
Por: Isis Malherbe
Una vuelta obligada hacia la naturaleza

Saber cómo recolectar lo que nos ofrece la naturaleza es muy importante.
Según la Organización de las Naciones Unidas, actualmente la humanidad obtiene casi el 90 % de su energía diaria para vivir, de solo quince plantas.
Antes no era así.
Nuestros abuelos y tatarabuelos llegaban a usar alrededor de 7 mil plantas comestibles para los mismos fines. Muchas crecían de forma natural y formaban parte de su alimentación diaria. Gracias a esa variedad, su dieta era más diversa y más balanceada.
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En los últimos años, muchas cocinas han vuelto a mirar hacia la naturaleza para entender mejor de dónde viene todo lo que usamos en nuestro día a día. Revalorizar alimentos silvestres para la gastronomía se ha vuelto una práctica consciente que conecta a la tierra, conocimiento botánico ancestral y respeto por los ciclos naturales.
Recolectar ingredientes silvestres ha sido parte esencial de la alimentación durante siglos. Hoy, esta práctica reaparece en cocinas profesionales y domésticas por una alimentación más consciente.
La recolección de alimentos como hierbas, flores, raíces, hongos y frutos que crecen sin ayuda del hombre, ha permitido a muchas comunidades alimentarse mejor gracias a su entorno natural.
La preferencia por la estacionalidad de los ingredientes es fundamental en este proceso, ya que ayuda a mantener el equilibrio y el sabor del plato, al tiempo que cuida el planeta. Este conocimiento se basa en la observación y el respeto por la tierra.

El foraging recupera prácticas antiguas de recolección de alimentos silvestres, basadas en el conocimiento del entorno y el respeto por los ciclos naturales.
Cómo recolectar con el mayor cuidado
La práctica siempre hace al maestro. Por lo mismo, no hay mejor manera de aprender a recolectar alimentos silvestres que haciéndolo y ganando experiencia.
No todo lo que crece de forma natural en el entorno es comestible ni debe tomarse, ni arrancarse de la tierra. Por esta razón, su aprovechamiento óptimo depende de normas simples: no dañar la planta, no recolectar especies protegidas y evitar zonas contaminadas. La cocina se convierte así en un acto de cuidado, no solo de consumo.
Aunque algunas plantas silvestres parecen fáciles de reconocer, identificarlas bien es lo más importante antes de comerlas. En la recolección, una confusión puede tener consecuencias serias.
Un caso común es el perifollo silvestre, que parece perejil y también se usa en cocina, pero puede parecerse mucho a la cicuta, una planta letal si se consume. Ambas crecen en zonas similares y tienen formas parecidas, por lo que el riesgo aumenta cuando no se cuenta con información clara.
Además, aun cuando la identificación parece correcta, lo recomendable es probar una cantidad pequeña antes de usarla en un platillo. La recolección de alimentos silvestres se basa en aprender, observar y actuar con cuidado, no en confiar solo en la intuición.
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Esta práctica exige identificar correctamente plantas, frutos y hongos comestibles, así como recolectarlos en temporadas adecuadas para no dañar el ecosistema.
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¿En qué lugares es seguro buscar alimentos silvestres y cómo hacerlo?
En general, los espacios públicos como senderos, áreas verdes abiertas y caminos rurales permiten la recolección moderada, siempre que la normativa local lo autorice. Antes de cortar o recolectar, es importante verificar las reglas del sitio.
Cuando el jardín de la casa está frondoso de forma constante, las plantas silvestres brotan de manera natural. Muchas hierbas comestibles llegan solas, aprovechando el suelo y el clima, sin necesidad de ser sembradas.
Zonas donde no conviene recolectar alimentos silvestres
Hay lugares que es mejor descartar desde el inicio. Las orillas de carreteras transitadas concentran residuos que afectan la calidad de los alimentos. También deben evitarse zonas frecuentadas por perros, donde el suelo puede tener desechos.
Por otro lado, los terrenos privados requieren autorización. Recolectar sin permiso no solo implica un problema legal, sino una falta de respeto hacia quienes los habitan.
Encontrar una planta abundante no significa que se tenga que aprovechar por completo. Muchas especies forman parte de cadenas alimenticias locales, sirviendo de sustento a insectos y animales. Retirar todo puede alterar ese equilibrio. Se deben dejar suficientes plantas para que sigan cumpliendo su función en el ecosistema.
¿Qué tan responsable eres al consumir de la naturaleza?
Después de este recorrido que hemos hecho juntos, ¿consideras que eres responsable al consumir de la naturaleza y cómo recolectar lo que nos brinda? Si te das cuenta, hacerlo no es difícil.
Basta con tener muy claras algunas cosas, para actuar en consecuencia. La salud del planeta y lo que nos pueda durar depende, aunque te digan lo contrario, mucho de todos nosotros. ¡Manos a la obra!
Yo solo quiero viajar por el mundo y conocer a mucha gente de distintos ámbitos, aprender de nuevas culturas y todo sobre su gastronomía.












